miércoles, 6 de mayo de 2009

La semana dorada menos dorada que nunca

Como ya sabéis del año pasado, aquí la Semana Santa como que no llega, pero un mes más tarde tienen su propia excusa para estar unos días de vacaciones, unos tres días de sopor y aburrimiento.

El fin de semana pasado no fue demasiado brillante que se diga, el sábado me fui a la peluquería, la misma que el año pasado, que está cerca de la estación de Nagoya central. Tras unos minutos haciéndome entender con las recepcionistas, muy de buen ver, me pasaron inmediatamente con "mi estilista", el mismo que el año pasado. Allí estuve unas tres horas..., y después del suplicio hasta tuve que pagar, ni más ni menos que 17.000 yenes, osea, 130 euros, es decir, la madre de todas las hostias. Después de la pelu, entre estertores de muerte y espasmos de mi maltrecho nonedero, se me ocurrió ir a ver una peli a un centro comercial cercano. Me fastidiaron 1700 yenes más, casi 13 euros, para ver la segunda parte de una japonesada que había empezado a ver en la tele y me había hecho cierta gracia. La lie un poco porque me confundí de sala al principio, hasta me llegé a sentar y todo, pero el hecho de que llevase ya media pelicula y que básicamente esa NO era la peli, me animó a levantarme e irme a donde debía. Ese día no tuvo mayor historia.

EL domingo tocó ir de compras. Básicamente Yukako necesitaba cosas para el piso nuevo, y nos recorrimos Matt, Daisuke, ella y yo todos los centros comerciales del centro de Nagoya. Cuando ya no les quedaba manos para comprar más, nos endilgaron las cosas y nos mandaron para casa, mientras ellas seguían comprando...

Con esto llegó el lunes, supuestamente día de trabajo para mí, por lo que hice lo de siempre: levantarme a las 6 y media de la mañana, ir a Tajimi, llegar a NIFS y..., aquello estaba desierto, ni dios. Me dio tiempo a sentarme y reflexionar..., ¿qué pinto yo aquí?, por lo que fue a ver a mi jefe con el que había hablado de venir el lunes..., no estaba..., la puerta cerrada y la luz apagada; era un hecho confirmado, acaba de serme otorgado el título de rey de los gilipollas con caracter vitalicio y hereditario. Tras montar en cólera por mi propia estupidez, no perdí un segundo en largarme a pillar el bus de vuelta para la estación, aunque claro, tenía que bajar el monte para pillarlo porque los días festivos el autobus no llega hasta allí. De nuevo la suerte se alió conmigo, ya que desde el otro lado del paso de cebra fue testigo de como el autobus se acercaba, para y se largaba, cosa que me pareció maravillosa, incluso más linda todavía cunado me acerqué a los horarios y contemplé agradecido que aquel era el último bus EN LAS PROXIMAS DOS HORAS. Cagándome en todo el panteón allá me tuve que ir a pie monte arriba para buscar la parada de otra línea, que media hora de escala después pude encontrar. La especacularidad del día acbó ahí, ya que el resto del tiempo tocó estar en casita con una fufaz visita a Yukako en su casa ya por la noche.

Martes, ayer mismo; había un plan pero se fue a la porra porque llovió, al igual que hoy. Consistía en irse de barbacoa, pero lloviendo como que se complica el tema, por lo que yo propuse hacer unas tortillas de patatas a lo que nadie puso impedimento. Eran las 6 de la tarde y me puso a cocinar, a mi ritmo. Eran casi las 8 y yo llevaba hechas dos tortillas y media, sí lo se soy un poco lento, momento en el que entra Yukako a casa y le digo, vaya eres la primera, nadie a llegado todavía. Ella me mira extrañada y dice: ¿la primera...?, es que viene alguien más....
La primera reacción podría haber sido posar mi culo en las tortilla ya hechas o arrojar por la ventana las patatas que estaba friendo, pero por suerte Yukako se justificó: no es que al final están en mi casa, vamos para allá. Con toda la molestia que supone, allá embalamos todo y no fuimos. Todavía me tocó cocinar una hora más para preparar las 4 tortillas, mientras el resto hacía takoyaki, es decir, unas bolas de masa con cosas dentro (en este caso no era pulpo lo que tenía dentro, así que de takouyaki nada de nada). Nos reunimos sobre 12 personas, entre los que había un chico chino y una chica japa que no conocía; a él me lo presentaron a ella no, pero tampoco pasa nada, era bastante chillona aunque estaba de buen ver, parecía maja. Después jugamos un rato a la Yenka (un rollo de apilar palos hasta que alguien tira la columna y la lía) y un juego de cartas donte tenía que hacer lo que te mandaba la carta ern cuestion; no salí demasiado mal parado, solo tuve que imitar a un perro, decirles a todos lo mucho que los odiaba, enseñar mi pasaporte, hacer 30 sentadillas, obligarle a NAtsuko a hacer el pino-puente y a sacarle a Shihoko un boli de entre las tetas...

Hoy miercoles, se resume el día diciendo que no he hecho nada de nada, cero patatero. Mañana a currar.

Dicho esto, adios, salud y República.

3 comentarios:

rigle dijo...

A ver su mañana al menos te lo pasas bien por japón D:

laparca dijo...

Vaya cabeza, Jacobo! Si no la llevases puesta te la dejarías por ahí.

Por lo menos haces piernas subiendo la colina, que nunca viene mal.

harryestonoesserio dijo...

joder jacobo asi no venceremos!!! yes we CANT!! XDD