martes, 12 de mayo de 2009

Nuevo finde a lo que venga

Pues lo dicho, en principio no había nada que rascar el finde, pero se hizo lo que se pudo. Os cuento.

Se me ha dado por ir a la mañana a hacer algo de deporte a un parque que tengo cerca, donde está el museo de la ciencia y el de arte contemporáneo. es un sitio bastante grande, por lo que viene bien para hacer algo de carrera, y como además hay una esplanada grande de arena y cesped, pues puedo tambien hacer algo de ejercicio de suelo. Como suelo acostarme algo tarde los viernes, por culpa de la consola, pues el sabado no suelo espabilar antes de las 11:00. No mucho más de una hora que me canso. A falta de nada mejor que hacer, pues me fui al cine, al mismo de siempre, a ver otra japonesa llamada Goemon, que la verdad no estuvo mal del todo, se puede ver. Tras comerme la hamburgesa de rigor ya volví para casa, tras una breve visita por la tienda de videojuegos de Ohsu, sin encontrar nada que mereciese la pena. Lo único simpatico de todo el día sucedió a la una y media de la mañana, cuando llegó Daisuke y lo acompañé a devolver unas pelis y unos comics a una tienda cercana, bueno no tan cercana, porque aun tardamos unos 10 minutos en bicicleta. Eran las tres y pico de la mañana cuando me fui a sobar. Un día de lo más
面白くない, pero bueno.

El domingo tenía pinta de ser más de lo mismo, y de hecho empezó igual, porque fu al parque a eso de las 12, pero esta vez se me ocurrió, cuando ya volvía para casa, pasarme por la cancha de baloncesto que me queda cerca para ver si había partido. De lejos pude reconocer a Riko, el chico americano que había conocido la primera vez que fui por allí, por lo que me animé a pasarme a ver si me echaba una pachanguita. Vaya con la pachanga, hasta las cuatro de la tarde jugando. Se juntó un montón de gente, debiamos ser casi treinta personas, y aquello parecía la ONU, había Coreanos, Chinos, Filipinos, Americanos, indios y demás; tuvo su gracia. Yo iba con Riko en el equipo, debimos jugar como diez partidos seguidos hasta que ya no pudimos más, no consiguieron ganarnos, y eso que había algunos chavales que tenían maneras. Llegué a casa que casi no podía ni andar, destrozado, sobre todo porque no había ni desayunado ni comido; aun hoy tengo unas agujetas terribles, pero fue divertido, mereció la pena.

Ese mismo día, por la tarde vino Yuka y me echo una mano con la búsqueda del apartamento para Agosto. Primero buscamos por internet y luego ella llamó a una de las inmobiliarias. Quedaron en llamarme, cosa que hicieron el lunes; menudo aleo para entenderlos, no me llega el japonés para tanto, por lo que tuvo que mediar una de las operadoras que sabía inglés. Al final acordé que el sábado iría por la inmobiliaria, a ver la que monto.

Así se acabó el finde. Planes para el futuro, una visita fugaz por Tokyo, pero todavía me estoy pensando el plan, ya os contaré.

Respecto a ciertos jaleos con conpañeras de piso parece que las aguas han vuelto a los cauces de la lógica, la relación ha mejorado, ya me habla y esas cosas, por algo se empieza.

Dicho esto, adios, salud y República.

2 comentarios:

oscar dijo...

Apartamento para Agosto? Pero, cuantos meses te quedas??.

deviriam borgoras dijo...

5 meses