domingo, 6 de abril de 2008

El primer fin de semana de Abril

Hola buenas, para este último fin de semana ya había plan, al menos para el sábado ya que quedé con un colega del NIFS para bajar hasta Nagoya. Nos vimos a las eso de las 9:40 en la estación de Tajimi, y nos pusimos rumbo hacia Ozone, una estación que queda a medio camino hacia la estación central de Nagoya. Tras andar un poco llegamos hasta el museo Tokugawa. La visita consistía en dos partes, primero un jardín con un palacio reconstruido, perdido durante la segunda guerra mundial, y uego un museo. La entrada fue algo cara, bastante incluso para mi colega que también se sorpendió, casi 1300 yenes. Estas son algunas de las fotos que saqué de los jardines; del museo no tengo ninguna porque estaba prohibido.

Vista principal del palacio


Estanque con carpas



Realmente el jardín no era especialmente espectacular, así que no hice muchas más fotos.

Después de salir del museo era cerca de la una, por lo que nos montamos en el tren camino del centro de Nagoya, Sakae, para buscar un sitio donde comer. Antes de eso pasamos por una óptica, ya que estaba teniendo serios problemas para mantener los ojos abiertos por culpa del Sol, con la intención de comprarme una gafas de Sol. Las sudodichas me costaron 12000 yenes pero son muy chulas, y realmente me estaba haciendo falta. Tras esta parada obligada, entramos en un pequeño restaurante, moderno y con menú del día, con camareras bastante monas, cosa por la que felicité a mi colega ya que la compañía era excelente, rodeados de chicas guapas (ese sitio queda annotado para futuras ocasiones). Comí una especie de arroz sazonado, mezclado con verduras y carne picada; bastante rico. La comida más un zumo de naranja y un tazón de te nos costó a cada uno 880 yenes, pero fui yo quien esponsorizó para agradecerle la guía turística; el no quería pero me dio igual.

Al acabar salimos del centro comercial subterráneo, entrando en una tienda de manga y anime, con nada menos que 6 pisos, aunque yo me quedé en el primero donde estaba el tema de los DVDs y figuritas varia. Realmente había de todo, y a mitad de precio que en España; de hecho encontré una promoción donde por 2000 yenes (13 euros) te comprabas dos figuras muy chulas, que en España no te costarían menos de 40 euros. Como regalo para mi hermano compré esa promoción pero me quedé con las ganas de mirarme alguna cosilla más, pero mi inminente visita a Akihabara y el cada vez menor espacio disponible de mi maleta me hicieron recapacitar. Antes de hacer alguna barbaridad salí de la tienda, y nos metimos el metro de camino a la estación principal de tren, ya que allí hay una tienda de electrónica enorme, y tenía en mente comprarme una cámara de fotos nueva, porque la que traje estaba medio estropeada.

Nada más salir de la estación, con una rápida parada en un cajero cercano para sacar pasta, atravesamos la especie de plaza que había entre la estación y el centr comercial. Para mi sorpresa, había una chica cantando ante la escasa aceptación del público, pero fue curioso verlo, ya que pensaba que erso solo sucedía en Akihabara. Crucé la calle, cogí la publicidad que una chica disprazada de Choper me dio (persnaje de una serie manga llamada One Piece), muy mona ella, siendo curioso que la publicidad era de algún garito de cochinadas varias (aunque me vino muy bien ya que la publicidad viene en paquetes de pañuelos de papel, y se me habían acabado).

El centro comercial era bastante grande, todo dedicado a electronica. Las cámaras estaba a la entrada, pero había mucha gente y se hacía complicado moverse con comodidad. Con paciencia nos pusimos a mirar cámaras, y entre los muchos modelos, acabamos por pedir consejo a un dependiente, que nos recomendó la cámara que compré (bastante buena aunque algo cara, 50.000 yenes, unos 350 euros). Había de todos los precios desde 14.000 yenes, con el problema que muchas de ellas solo estaba en japones, que e cargador necesitaba de un adaptador de corriendo y necesitabas la clavija para enchufarla. Lo curioso es que cunado fui a pagar, mi colega me recomendó que me hiciese una tarjeta de socio, ya que, en el caso de mi cámara me devolvia el 23 % de su valor en puntos, lo que eran casi 13000 yenes. Dado que posiblemente no volvería por esa tienda, estaba claro que había que cepillar eso puntos lo antes posible, por lo que me metí en la zonsa de video consolas, y me compré la versión japonesa de la PS2, que con el descuento me valió 3000 yenes (unos 20 euros). En realidad me costó la idea algo más, ya que tuve que comprar el adaptador de coriente, el enchufe y algún complemeto más (entre ellos un juego novedad en Japón que no sadrá en España hasta dentro de meses o incluso nunca); al final me dejé 10.000 yenes más.

El día ya se estaba acabando, eran cas las 4 de la tarde y todavía había que volver. Me despedí del colega que todavía se iba hasta una especie de librería, y me metí en el tren de vuelta. Ya que el día anterior me había acostado a las 2 de la mañana (acababa la lavadora a las 12 y todavía tenía que planchar), tenía mucho sueño y a punto estuve que quedarme sopa en el tren. La historia de la lavadora es curiosa, ya que yo siempre hago la colada los viernes, pero eete último estuvieron las máquinas que yo uso (las que tienen secadora), todo el día ocupadas. Me lo expliqué cuando vi que tenía nuevo vecinos en la residencia, de forma más precisa dos chicas, una que parecía rusa y otra que japonesa, que entre las dos tuvieron todo el día funcinando el cacharro (es llegar y me montan un lío), lo que me obligo a poner la ropa a eso de las 8 de la tarde y ponerme a las 12 de la noche a planchar porque no tenia nada de ropa limpia para el día siguiente. Pero bueno eso es otra historia, volvamos al sábado.

Llegué a Tajimi y me monté en el autobús, fijándome en que la dirección era la correcta, y también el horario. Todo perfecto, o eso creía, aunque para mi desgracia el maldito cambió de dirección a medio camino, y acabé teniendo que bajarme en una parada distinta, que estaba justo en el monte contigüo al NIFS. Con toda la mala leche que eso te puede probocar, añadido el peso de los tropecientos paquetes que llevaba, me puse a caminar hacia el NIFS sabiendo que me quedaba una buena pateada. Por suerte a medio camino me encontré con una parada de taxis y me metí en uno. Bastante cansado llegué a la residencia, me metí en mi habitación y me puse a sacar lo comprado de las cajas, aunque para mi sopresa me di cuanta que, tras sacar todo, las gafas de sol no estaban..., las había pedido....

Bueno en la próxima entrada cuanta que fue lo que pasó al día siguiente, y que fue de las dichosas gaas porque no las iba a dar por perdidas. Para que veáis que no soy malo esta foto es un adelanto de lo que me compré el domingo.


Dicho esto, adios, salud y república.

3 comentarios:

silvia dijo...

Estoy de acuerdo contigo en que el viaje a japon puede ser barato (o al menos tan caro como ir a canarias) pero ¿has pensado en el dineral que te gastarias posteriormente alli? con eso de que las cosas electrónicas estan a mitad de precio te aseguro que te acabas comprando mil cosas de las que presindirias.

Hazte objetor de la plancha! ;)

laparca dijo...

Te vamos a tener que regalar un bote de pegamento para que fusiones las cosas contra tu cuerpo y no las pierdas!!

A ver donde estarán las gafas...

alberto dijo...

Allí te estás poniendo ciego a manga, ten cuidado con la pasta que con un poco de aquí y un poco de acá acabas en la casa de campo japonesa...
Lo de las gafas, pues nada, un despiste, yo tengo muchos la verdad.

Un saludo.